La enfermedad discreta: la obesidad

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La obesidad tanto en España como a nivel mundial está aumentando de forma progresiva y su tendencia parece imparable dado que su prevalencia se ha duplicado en los últimos 20 años.

La prevalencia de los últimos años en España ronda entre el 20-25% y si además tenemos en cuenta los pacientes que presentan sobrepeso la prevalencia prácticamente se duplica.

Pero lo más alarmante es que esta tendencia ha sido todavía peor en edades infantiles donde la prevalencia de obesidad en España ya está en torno al 15% y al menos uno de cada 3 niños tiene exceso de peso siendo la franja entre los 6-9 años la más afectada según los últimos estudios epidemiológicos.

Se trata de la epidemia del siglo XXI.

La pregunta es si esto tiene algún tipo de repercusión en nuestras vidas…

La respuesta es clarísima y la resumo en 2 puntualizaciones:

  • La supervivencia con obesidad disminuye hasta en 5 años, y si la obesidad es grave (mórbida o grado III) disminuye en 10 años siendo el efecto acumulativo, es decir, cuantos más años tenga con exceso de peso, más riesgo tengo (igual que el tabaco).
  • El coste sanitario de la obesidad ya alcanza el 7% en nuestro país, y si sigue la tendencia actual de prevalencia en los próximos años seguirá aumentando. Si además añadimos la mayor progresión en la edad de la población, el sistema administrativo público se hará insostenible si no hay un cambio en la tendencia.

 

  

Por tanto, SÍ, existe una clara repercusión en nuestra sociedad.

Pero, ¿porque la obesidad provoca que vivamos menos años y gastemos más recursos al sistema sanitario?

En definitiva, porque la obesidad no es inocua, asocia repercusiones negativas a nuestro cuerpo y a nuestra calidad de vida.

A modo de resumen indico las repercusiones más importantes a las que estoy expuesto si tengo exceso de peso:

  • Mayor riesgo cardiovascular: El exceso de peso aumenta el riesgo de hipertensión, colesterol, diabetes, hiperuricemia, estado inflamatorio del organismo y cardiopatías específicas de la propia obesidad que favorecen que nuestro corazón, cerebro, riñón y vascularización sufran más.
  • Mayor riesgo de cáncer: El exceso de peso se ha asociado a múltiples tipos de cáncer como los influidos por hormonas sexuales (endometrio, mama, ovario, próstata), los del sistema digestivo (colon, recto, gástrico, esofágico, vía biliar, hepático, pancreático), entre otros (renal, mieloma múltiples, etc)
  • Mayor riesgo de artropatías: Mayor riesgo de artrosis, hernias discales, fracturas vertebrales, GOTA. La obesidad es una de las principales causas de colocación de prótesis de cadera y rodilla.
  • Mayor riesgo de disfunción orgánica: Hígado graso y cirrosis hepática, litiasis biliar, reflujo gastroesofágico y esofagitis, irregularidades menstruales y baja testosterona, baja fertilidad, hirsutismo y acné, glomeruloesclerosis renal, litiasis renal, incontinencia urinaria, apneas del sueño, infecciones, túnel carpiano, insuficiencia venosa y varices. 
  • Mayor riesgo de alteraciones psicológicas: Baja autoestima, depresión, ansiedad
  • Mayor riesgo de alteraciones familiares y sociales: Dificultad para conseguir trabajo o pareja, mayor gasto económico en procesos asistenciales sanitarios, absentismo laboral y dificultad para mantener su puesto de trabajo, discriminación social, disminución ingresos económicos y aumento de los gastos, disminución del status social.

 

Por todo ello se hace imprescindible corregir las tendencias de prevalencia de obesidad en el momento actual y no en los próximos años, sobre todo las infantiles (los adultos del futuro).

Evidentemente estamos a tiempo de corregirla (los que ya tienen exceso de peso) y sobre todo prevenirla.

La prevención es eficaz desde el primer minuto de vida del individuo en el embarazo de su madre.

Realizar o no una dieta saludable y una actividad física regular puede afectar la programación genética y epigenética fetal durante el embarazo, para disminuir o aumentar el riesgo de que ese niño pueda ser obeso.

Se ha visto que no corregir el exceso de peso antes de la adolescencia garantiza a esos niños una alta probabilidad de que tengan sobrepeso/obesidad en la edad adulta y con aparición de complicaciones cada vez más tempranas. Esto no ocurre si llegan a la adolescencia con normopeso.

Por supuesto que todas estas complicaciones mejoran o incluso desaparecen si corregimos nuestro exceso de peso, y en consecuencia mejora nuestra supervivencia y nuestra calidad de vida

Por tanto, para evitar que el exceso de peso nos juegue una mala pasada se recomienda una dieta saludable, siendo la mediterránea la mejor de todas las existentes con diferencia; además de realizar una actividad física de forma regular.

No se trata de ponerse hacer dieta y EF, se trata de un estilo de vida que debemos incorporar en nuestro día a día  para que realmente sea eficaz y no haya fisuras ni riesgo alguno en nuestra salud en ningún momento de nuestra vida, y que sepamos transmitir con la educación ese estilo de vida a nuestros hijos si no queremos dejarles una herencia que seguro que les perjudicará.

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