Doctor, yo no como para estar así, ¿Doctor, por qué no adelgazo?

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Posiblemente sea la pregunta más realizada en la consulta de Endocrinología y Nutrición, y no suele haber casi nunca una respuesta única, sino más bien varias y que pasan bastante desapercibidas o no les damos importancia que se merece.

El aumento de peso y grasa corporal clásicamente se ha dicho que es por un desajuste del equilibrio entre la ingesta y el gasto calórico, sin duda es una forma de explicarlo bastante simplista, pero existen otros muchos factores en nuestro día a día que influyen en la tendencia a ganar grasa corporal y no los tenemos en cuenta.

Voy a explicarlos uno a uno a continuación:

 

Genética:

Los factores hereditarios son un aspecto a tener muy en cuenta a la hora de manejar el aumento de peso y grasa corporal, dado que van a condicionar la tendencia genética de la persona a ganar peso y el manejo terapéutico puede ser distinto.

Periodo gestacional:

Cada vez existe más evidencia científica de que el individuo puede tener más prevalencia de sobrepeso y obesidad según el ambiente uterino que estuvo expuesto en la edad fetal (estrés, enfermedades, tabaco, dieta y ejercicio físico, etc… durante el embarazo de su madre), lo que se llama programación metabólica.

La lactancia materna puede ayudar a compensar este desajuste, a diferencia de las fórmulas artificiales. 

Infancia:

Cualquier hábito que se adquiera durante este periodo infantil hasta la pubertad quedará para la posteridad si no se remedia a tiempo. La educación en la infancia también lo es para la nutrición.

Cada vez está más claro por los estudios observacionales que presentar obesidad desde los 6-10 años de edad implica un riesgo altísimo de persistir o empeorar en la edad adulta.

Gestación y menopausia:

Es indudable que los cambios hormonales que se producen en estas etapas en la mujer dejan huella metabólica, sobre todo si no se ajusta bien la dieta y el ejercicio en esta época.

Edad y tiempo:

Está claro que el aumento de la edad y el tiempo va repercutiendo en el gasto calórico de nuestro organismo, disminuyendo el mismo con mayor edad.

Si partimos de sobrepeso u obesidad en edades más jóvenes tenemos más recorrido en nuestra vida para acumular más grasa corporal, cada año más dificultad para perderla y más consecuencias perjudiciales en nuestra salud. Cuanto más tarde empiece el acumulo de grasa en nuestro cuerpo más posibilidad de controlarlo, está menos años expuesto al exceso de grasa y menos efectos perjudiciales para la salud.

Porque las consecuencias del aumento de la grasa corporal en nuestra salud es acumulativo, como el tabaco. 

Fracasos pérdida de peso:

Otro aspecto importante es que si intentamos muchas veces perder peso y fracasamos, sobre todo si se realiza con dietas desequilibradas y/o dietas milagro, cada vez nos cuesta más perder peso por mayor acúmulo de grasa y pérdida de masa muscular, que nos condiciona a disminuir el gasto calórico posterior cuando lo volvemos a intentar.

Además los mecanismos fisiológicos para intentar recuperar el peso perdido pueden persistir hasta 1 año tras haber realizado la dieta, favoreciendo la reganancia de peso y aumento de grasa corporal. 

Conducta y estado de ánimo:

La conducta y el estado de ánimo son muy importantes para mantener un hábito saludable porque según como estemos de ánimo y la fuerza de voluntad que tengamos seremos más constantes o no en nuestro estilo de vida. Un bajo estado de ánimo nos hacer ser menos fuertes y siempre tenderemos por lo fácil y de paso por lo placentero para sentirnos mejor.

Insomnio y turnos de trabajo:

Cuando un organismo no sigue su ritmo circadiano (es decir, respeto por los periodos nocturnos para dormir) y se duerme mal o pocas horas, éste lo considera como una agresión al mismo y tiende a ahorrar energía debido a no tener un sueño reparador; esto a su vez condiciona que estemos más cansados, hagamos menos ejercicio, tengamos más ansiedad por lo dulce o placentero al no encontrarnos bien, y en consecuencia tendamos a aumentar la grasa corporal. 

Dejar de fumar:

Es cierto que dejar de fumar condiciona un aumento de peso y grasa corporal, en muchos casos es por sustituir el tabaco con la ingesta, dado que la ansiedad aumenta.

El organismo precisa del efecto placentero de la nicotina que se la ha suspendido, y busca alternativas placenteras como puede ser la comida menos saludable y de satisfacción rápida. Otro mecanismo descrito es por el ahorro de energía del organismo al dejar de fumar.

Patologías endocrinas:

Posiblemente sean de las causas menos frecuentes del aumento de peso y obesidad, aunque son por las que más se preguntan y más se le echan la culpa (posiblemente por hacer caso omiso de lo anterior expuesto). Las enfermedades tiroideas (hipotiroidismo), enfermedad de Cushing (exceso de cortisol), déficit de hormona de crecimiento o síndrome de ovario poliquístico (menstruaciones irregulares e hiperandrogenismo) favorecen el aumento de peso por varios mecanismos hormonales y metabólicos y precisan tratamiento específico.

Fármacos:

Existen varios fármacos que condicionan una tendencia a aumentar de peso y acúmulo de grasa, sobretodo la mayoría de los que afectan a sistema nervioso central, metabolismo de la insulina y a los neurotransmisores eje hipotalámico. 

Factores raciales:

La raza hispana tiende a tener más obesidad que otras razas por ejemplo. 

Factores socioeconómicos.

La educación nutricional influye en los hábitos alimentarios desde la infancia, su ignorancia conlleva a tener más prevalencia de obesidad y más perjuicio para la salud; los recursos económicos escasos favorecen la compra de alimentos más económicos que casualmente son los menos saludables y los que más fácilmente y más barato consiguen procesar las empresas dedicadas a la alimentación. 

 

Por tanto, no es solo realizar dieta y ejercicio física para intentar perder peso, se trata de tener un estilo de vida saludable en todos nuestros ámbitos y etapas vitales para preservar el equilibrio de nuestro organismo y favorecer la no ganancia de grasa corporal que perjudique nuestra salud.

Si ajustamos todos estos aspectos en un estilo de vida saludable constante, no será necesario hacer dieta y EF para corregir y posteriormente fracasar de forma mantenida, y esto sí que irá en beneficio de nuestra salud de por vida.

 

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