Cuando la diabetes me complica la vida

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La diabetes se considera una enfermedad crónica muy prevalente y la mayor parte de los casos silente (no da síntomas).

La prevalencia de diabetes en España según el estudio di@bet.es la sitúan en el 14%, población (más de 5,3 millones de personas) de diabetes tipo 2, un porcentaje ligeramente superior a los estudios realizados anteriormente en España, de la que el 43% de la misma está sin diagnosticar (más 2 millones de personas); y estos datos hay que añadir que otro 12,6% de la población está en situación de prediabetes (alto riesgo para padecer diabetes), 1-5% población padecen diabetes tipo 1 y entre 5-7% población gestante padecen diabetes gestacional (40% riesgo de padecer diabetes tras 10 años de la gestación).

Lo más peligroso de estos datos es que todavía no se ha podido frenar su curva ascendente de incidencia dado que sus principales factores de riesgo están relacionadas con la edad (población cada vez más envejecida) y con los estilos de vida saludable (nutrición saludable y ejercicio físico), estando muy relacionada con la curva de la obesidad, cada vez mayor.

Por otro lado, exceptuando algunos casos de descompensación importante de la diabetes, no producirá síntomas de preaviso/aviso que la padeceremos o padecemos. De hecho, en un gran porcentaje de casos, la primera manifestación clínica de la diabetes suele ser ya una complicación clínica.

Las complicaciones de la diabetes pueden ser:

  • Agudas: como las diabetes descompensada que produce síntomas (aumento de la sed, del volumen de la orina o pérdida de peso) o cetoacidosis (el paso más grave de lo anterior). También a veces produce hipoglucemias, sobre todo si ya es está con tratamiento antidiabético (fármacos orales o insulina).

  • Crónicas:

Microangiopáticas o de pequeños vasos sanguíneos:

  1. Polineuropatía: Afectación de los nervios periféricos en forma de hormigueos en manos o pies (parestesias) o falta de sensibilidad. En formas más avanzadas pueden afectarse también los nervios motores (los que transmiten el impulso del movimiento muscular) o los nervios autonómicos (que regulan el funcionamiento de los órganos internos como el tubo digestivo, corazón, etc).
  2. Nefropatía diabética: Afectación de la membrana glomerular de los riñones con pérdida progresiva de su función de filtrado, provocando pérdida de proteínas por la orina y a largo plazo insuficiencia renal.
  3. Retinopatía diabética: Afectación de los vasos sanguíneos que irrigan la retina con alto riesgo de edema y desprendimiento de retina con la consecuente afectación de la visión, incluso siendo la principal causa de ceguera permanente.

Macroangiopáticas o de grandes vasos sanguíneos:

  1. Cardiopatía isquémica: Con alto riesgo de infarto agudo de miocardio por afectación de las arterias coronarias y de pequeño vaso sanguíneo, muchos de ellos también de ocurrencia silente (asintomáticos). También se produce un aumento el riesgo de insuficiencia cardiaca.
  2. Enfermedad cerebrovascular: El riesgo de infarto cerebral isquémico también está aumentado y su pronóstico es peor si se asocia con la diabetes.
  3. Enfermedad vascular periférica: Afectación arterioesclerótica de toda la vasculatura corporal, pero especialmente la de los miembros inferiores, provocando un mayor riesgo del cierre arterial y amputaciones asociadas.

La afectación de la vasculatura de los miembros inferiores junto con la afectación de sus nervios periféricos provocan más riesgo de provocar el denominado pie del diabético, con mayor riesgo de úlceras, heridas que cicatrizan con dificultad y mayor riesgo de infección con el consecuente riesgo de amputación de la parte afectada.

Por todos estos riesgos de complicaciones, con la consecuente morbilidad y mortalidad asociadas, existe un claro empeoramiento de la calidad de vida de la persona que las padece, además del mayor riesgo de aparición de nuevas complicaciones una vez ha aparecido la primera.

Precisamente todas estas complicaciones se van produciendo de forma progresiva y sin síntomas asociados durante su proceso; cuando se presenta alguna de ellas ya estamos llegando tarde; por tanto lo más importantes es prevenirlas, y para ello debemos saber si padecemos diabetes o no para poder tratarla.

Por todo ello se recomienda realizar un screening a toda la población asintomática para diabetes a partir de los 45 años, y a todos los pacientes con síntomas asociados, factores de riesgo cardiovascular asociados (HTA, hipercolesterolemia, obesidad), antecedentes familiares, antecedentes personales de diabetes gestacional o síndrome ovario poliquístico, etnias de riesgo (americanos, latinos y de las islas pacíficas) y malos estilos de vida (hábitos alimentarios y sedentarismo).

 

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